domingo, 30 de marzo de 2014

Pelotas de golf amarillas

Una de las fotos prueba con la nueva cámara

¿Y la receta? ¿Dónde está la receta, Gala?

Pues no. Hoy no hay receta, lo siento.

¿Entonces qué hay?


Como vieron, este mes no publiqué nada. Para ustedes, los que me siguen, no es nada raro. Suele pasar mucho tiempo entre entrada y entrada. Sinceramente es algo que odio. Es como si me sintiese mal por dejar pasar tanto tiempo. Además, como ya saben, me propuse escribir dos entradas por semana, pero vamos, que ni cumplido.


No lo quiero repetir, pero saben que detrás de cada entrada hay muchísimo trabajo. Yo no quiero que, para cumplir las dos entradas semanales, tenga que escribir un post mediocre porque no estoy inspirada o tengo muchos exámenes. Ya saben que yo soy muy perfeccionista, pero muy perfeccionista, y hacer algo tan mediocre no me gusta.

No quiero decir con esto que este mes estuve sin inspiración, no.


Del 2012 hasta el verano del 2013 - unos 8 meses- iba publicando muy espaciadamente porque no me sentía del todo cómoda escribiendo en el blog. No sé, no lo vivía tanto, no tenía una vista tan profunda en lo que puede cambiarte la forma de ver las cosas el hecho de ver un blog. No quiero ser dramática jaja, pero es verdad, no me digan que no. Antes veían un cacho de madera y era ''un pa ná'' (un para nada ;) y ahora es el fondo perfecto para las fotos. A esas tonterías que toooodas juntas no son tan tontas.

A partir del verano 2013 hasta ahora, marzo de 2014 también fui publicando como en gotitas. La diferencia es que ahora si lo vivo, lo siento y lo disfruto muchísimo. Lo que pasa es que, como a todo el mundo, y más a mi edad, una tiene a veces el estado de humor como una montaña rusa. Al principio estás triste porque no te sentís parte de ningún grupo. Luego súper feliz porque empieza el otoño. Luego triste porque echo de menos a mi familia en Argentina. Después extremadamente feliz porque voy de visita a Buenos Aires para Navidad. Luego cansada porque hay muchos exámenes. Luego estresada porque sigue habiendo exámenes. Después... Y no paro. Y bueno, cuando tengo mis picos de felicidad escribo entradas. Pero ya está.

Lo que pasa es que me di cuenta de algo que tenía en frente de mis narices y de lo cual nunca me había percatado. La cocina es una vía de desahogue total. Las cosas que más se disfrutan son aquellas que te llenan. Y lo mejor de todo es compartirlo, y qué mejor que compartirlo en la blogosfera.

La verdad es que tengo muchas ganas de ponerme en serio con el blog. Lo tengo empezado hace tiempo, pero sigo sin sentir que le saco el máximo partido. Pero tampoco quiero exigirme mucho, no quiero quemarme con esto, quiero disfrutar.


Así que paro acá, porque si no me extiendo mucho. Quien lo haya leído, enhorabuena; se merece todos mis respetos.

Ya saben, si desaparezco es por eso. Espero de verdad poder seguir un poco la línea de publicación y poder sacar, con ustedes, una plataforma de aprendizaje genial.

No saben lo que me ayuda que estén ahí. Lo digo siempre, pero es que sin ustedes, ¿qué es mi blog?

Espero, que si lo leyeron, me comenten, o acá o en cualquier otra entrada, me encantan :-)

Besos mil,

Gala.

P.D: El título no viene a cuento, y lo sé, jaja es por salir un poco de la aburrida y lógica normalidad ;)

1 comentario:

  1. ¡Ánimo Gala! A cada cosa su tiempo y a cada tiempo su cosa. Eres grande y grandes cosas te esperan. Un abrazo!

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Muchas gracias por comentar, cada comentario lo leo con mucha ilusión y me hace seguir adelante. Un beso, Gala.